Mi mujer me inscribió y pagó el primer mes. "Te hará bien, me dijo"
A mi edad ya se le tiene miedo a muy pocas cosas, o al menos así debería ser, pero cuando entré en aquella habitación, mi primera reacción fue: "pero, ¡dónde me he metido!"
Tuve que superar muchos miedos: el miedo al ridículo, el miedo a estar en franca minoría, el miedo a sentirme el blanco de todas las miradas, en fin, que lo más sensato hubiera sido quizá salir corriendo y no mirar atrás.
Pero me quedé. Puede que por cabezonería, puede que porque pensase que se esperaba de mí que abandonase. Pero no, realmente me quedé porque me gustó. Descubrí una sana práctica que hace que cada día me sienta mejor, aun cuando mi escepticismo visceral me sigue azotando en el subconsciente, pero sobre todo, lo que encontré fue un grupo de personas que me acogió, me aceptó y me dio su calor. De la primera a la última, cada una a su manera, me hicieron sentir que pertenecía a ese grupo y yo, les di todo lo que puedo dar, lo que soy.
He conocido a una gente fantástica y eso, a estas alturas del mundo, es un verdadero lujo.
Gracias a todas por aceptarme y porque sé que para vosotras tampoco tuvo que ser fácil al principio, pues imagino que me veríais como un auténtico intruso.
Entre todas hacéis que cada día sea mejor persona.
Realmente, hacía tiempo que no conocía a una persona tan fascinante y sorprendente como tu.
ResponderEliminarPor algún motivo la vida ha querido que te cruzaras en nuestros caminos, y por lo menos en el mio, vas a dejar huella.
Te animo a seguir así, con esa personalidad que te caracteriza y esa disponibilidad a dar sin esperar recibir.
Tu hijo tiene mucha suerte.
Un abrazo a nuestro yogui-man.
Eva
Gracias por tus palabras Eva. Para mí es una suerte tener tu aprecio y tu cariño. Eres una persona muy generosa y transmites una energía, que los que estamos a tu alrededor recibimos con alegría.
EliminarBesos.